11:18 pm - Lunes Noviembre 12, 2018

Me duele Chile

Claudio Nuñez
giovanna giusti

Dicen por ahí que el tiempo lo cura todo, pero Chile ese fatídico 11 de septiembre sufrió la fractura más profunda que un país democrático puede sufrir, se abrió una herida que ni el tiempo ha podido curar y que solo la justicia podría cicatrizar.

Por Giovanna Antonella Giusti González

Septiembre desde hace 45 años es un mes de sentimientos encontrados. Hace 45 años los volantines se tiñeron de rojo y el sonido de la cueca se volvió triste y melancólica para miles de familias chilenas que han debido arrastrar por años el dolor y la amargura que provoca el perder a un ser querido.

Durante estos días, cada año somos testigos de vivencias que a través de relatos nos permiten mantener viva la historia, esa historia cruel y horrorosa de la cual nadie puede enorgullecerse.

Dicen por ahí que el tiempo lo cura todo, pero Chile ese fatídico 11 de septiembre sufrió la fractura más profunda que un país democrático puede sufrir, se abrió una herida que ni el tiempo ha podido curar y que solo la justicia podría cicatrizar.

Han pasado 45 años y seguimos escuchando frases que profundizan esa herida, seguimos viendo a gente que justifica las atrocidades cometidas y que celebra el 11 de septiembre como un día de liberación nacional.

Me duele la crueldad con que se mira el dolor del otro, me duele Chile cada septiembre al ver a miles de familias que aún no encuentran ni verdad, ni paz, ni justicia; me duele Chile cuando veo transitar libremente a los civiles cómplices de la dictadura que ni siquiera han tenido la hombría de asumir su participación en el episodio más deleznable de nuestra historia; me duele Chile cuando escucho el relato de un hombre que a los 16 años fue detenido y torturado y que a pesar de las secuelas físicas y psicológicas que dejaron su injusto encarcelamiento, agradece estar vivo, pero con el evidente dolor por la  muerte de sus hermanos que no corrieron con su misma suerte.

Me duele Chile cuando veo a un niño de 5 años visitar el memorial de su abuelo muerto y preguntar con su inocencia por qué y de qué forma murió; me duele Chile cuando veo a una madre, a una esposa, a una abuela bailar la cueca sola, me desgarra el alma ver la tristeza en sus rostros, pero más me apena el saber que morirán sin saber dónde están los restos de sus seres queridos.

Me duele el Chile silencioso, el Chile cómplice, el Chile que justifica atrocidades, el Chile que no le tiembla la voz para tratar de comunista a todo aquel que tenga una ideología distinta, me duele el Chile que pide libertad para torturadores, el Chile que ve en Pinochet un héroe nacional a pesar del repudio mundial.

Me duele Chile aunque hayan pasado 45 años, aunque no lo haya vivido, aunque no tenga ninguna víctima directa,  ni ningún familiar desaparecido, me duele Chile porque es mi patria, porque es donde nací, donde vivo y donde moriré y donde espero nunca más un ser humano sea torturado, muerto y desaparecido por pensar distinto.

 

 

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