10:02 am - Sábado Julio 20, 2019

Hugo Alcamán, dirigente mapuche arremete contra la Multigremial y empresarios agrícolas

DiarioTiempo21
alcam

No es un dirigente violentista, se le identifica incluso más cerca de la derecha, pero está dolido con la Multigremial y empresarios agrícolas porque solo les interesa defender sus intereses económicos sin dialogar con los mapuches por el conflicto histórico.

Dice que habló con el administrador del aeropuerto para conversar de responsabilidad social, pero le contestó “que de la reja para adentro es nuestro negocio y de la reja para afuera es un problema de ustedes con el estado. Ahí se convulsionó el territorio”.

En el 2008 la Presidenta Bachelet ratifica el convenio 169 de la OIT, se pone en práctica el 2009 y cambia la historia y poca gente se ha dado cuenta. Porque con el 169 a nosotros se nos reconoce como pueblo, pero hasta hoy no ejercemos nuestros derechos.

 

Héctor Cárcamo Millar

 

 

Su bisabuelo fue el cacique Felipe Alcamán y en esa comunidad vive, en Quepe, junto al nuevo aeropuerto de Temuco. Su abuelo Antonio también fue lonko. Su familia ha pertenecido a esa comunidad, como en la de Juan Huenchual,

Desde el año 2004 se encuentra de vuelta en su comunidad. Antes estuvo viviendo en Argentina y en España, país desde donde regresó a su comunidad. “Allí me encontré con una realidad que le preocupó. No sé por qué tanta plata, a través de la ley indígena y otras para las comunidades pero todavía persiste pobreza, eso fue un tema para mí”.

“Yo soy una persona rigurosa, y estaba preocupado. No soporto a los opinólogos y si alguien me da una opinión, pido que me la dé con conocimiento. No permito mucho las opiniones al voleo porque son una pérdida de tiempo para mí” ,dijo.

Por su afán riguroso, tomó dos decisiones; la primera, visitó a toda la gente de sus comunidades y les pidió organizarse der acuerdo a la Ley Indígena; como su bisabuelo y hasta su padre habían sido lonkos. “Mi padre era un niño prodigio y su padres lo enviaron a estudiar a Padre Las Casas, después al Liceo de Hombres de Temuco y después se tituló como ingeniero en la Universidad Federico Santa María; yo fui el hijo mayor y eso entre los mapuches eso se respeta y fui nombrado lonko de la comunidad. Además soy presidente de la comunidad. Pensé que con la Indígena podríamos organizarnos y tirar juntos pa’ arriba. Esa fue la primera acción que hice.

Sin embargo, dice que ahora se da cuenta que a partir de ese instante comenzaron muchas peleas al interior de las comunidades; los más antiguos le dicen ahora que antes no habían peleas, todos se saludaban, había tranquilidad. Ahora no, hay diferencias y disputas internas: reconoce que a partir se despertaron los intereses y peleas por ser dirigente…

Pero usted –tengo entendido- perteneció a la Fuerza Aérea ¿qué título obtuvo en esa escuela?

-En 1971 entré a la escuela de Aviación Capitán Ávalos, por disposición de mi madre, a los 15 años, donde hice mis humanidades. El país estaba tambaleando y mi madre me pidió que siguiera adentro y egresé el año 1977, con la idea de retirarme. Mi madre era muy estricta y era ella la que mandaba en la familia y me dice que aproveche de salir, de conocer presidentes –nunca te va a recibir un millonario- y después te retiras y sigues en la universidad en la carrera que quieras.

Pero conocí en Santiago me enamoré y me casé, también es mapuche. Y partimos en la vida juntos, con un colchón y una cocina viviendo en un departamentito. Así partimos. Tuvimos cinco hijos.

De Barcelona a Quepe

Ser de la fuerza aérea fue una linda experiencia y serví en administración, porque siempre pensé retirarme y trabajar en como civil y esperé los 20 años para sacar una pensión y no pegarme un salto al vacío antes y me retiré el año 95 con el grado de comandante. Cumplió diversas destinaciones en el país e incluso estuve como segundo comandante en la base Maquehue, en los años 85 y 86.

Cuando se retira se vincula al turismo y por ello se fue a vivir a Argentina porque allá el turismo está mucho más avanzado y desde allí se fue a España, Barcelona,  donde obtuve un máster en dirección turística.

De regreso al país y a su comunidad en Quepe, decide estudiar ingeniería comercial para entender la problemática económica. “Estaba en esto cuando llega la noticia que llega el nuevo aeropuerto y se convulsionó el territorio. Eso fue en el año 2005”.

En lo personal estuve de acuerdo con el aeropuerto en ese lugar, siempre y cuando la comunidad fuera socia del nuevo aeropuerto, porque había mucha pobreza. Es más: hablé con muchos ministros, entre ellos el ministro Bitar, a quien le propuse repetir la experiencia de Rapa Nui, capacitar a muchos jóvenes, capacitarlos y destinarlos al nuevo aeropuerto. Incluso hice la propuesta en la Escuela de Aeronáutica Civil, con la finalidad de que el aeropuerto sea parte del territorio y que un porcentaje de la explotación fuera destinado a las comunidades: Finalmente no se hizo así.

Según la Conadi, hay 34 comunidades que rodean el aeropuerto. 13 estuvimos a favor, seis en contra y las otras 15 a ganador. Después fui a hablar con el administrador, parece que era o es un señor Jaramillo y le propuse un plan de responsabilidad social empresarial y me dijo que de la reja para adentro es nuestro negocio, no se mete nadie y de la reja para afuera es un problema de ustedes con el estado, es decir, cero responsabilidad social. Ahí se convulsionó el territorio.

Si comparamos la inversión económica realizada en torno al aeropuerto, con la vida de los integrantes de las comunidades hoy, cuál es la diferencia?

-Interesante su pregunta porque usted pone el desarrollo económico con el desarrollo social. Socialmente pienso que ha habido un efecto negativo, porque se produjeron muchas discusiones, peleas entre las familias y muchas de esas van pasando de generación en generación.

Ya que está hablando de responsabilidad social, ¿qué parece el fuerte apoyo dado por el ministro de Energía, Máximo Pacheco, a la construcción de 100 minihidros y centrales hidroeléctricas en el territorio de La Araucanía, teniendo como punto de referencia lo sucedido en torno al aeropuerto?

-No puedo decir que todos los empresarios son iguales, porque conozco a empresarios que son verdaderos ejemplos, como don Ignacio Del Río, propietario de una empresa productora de berries en la región; está don José Miguel García, y otros, hay empresarios buenos, que tienen preocupación.

¿Usted me dice que no han considerado la presencia de las comunidades en ese sector, sienten vergüenza de ustedes?

-Mire, le voy a contar. A raíz de este asunto, me hice conocido como una parte del territorio y me empezaron a invitar a las mesas de diálogo en el primer gobierno de la señora Bachelet, después con el señor Piñera y ahora, en el segundo mandato de la Presidenta. En todo este andar dirigencial me di cuenta que había una necesidad de involucrar a los profesionales mapuches porque tengo la experiencia de la visita del ministro Viera Gallo a resolver el asunto de las 115 comunidades en problemas. Este señor nos iba a recibir 15 minutos a la intendencia, entró hablando por celular por unos 10 minutos delante de nosotros, terminó y dijo que se tenía que ir al aeropuerto, generando una gran discusión. Lo que hizo finalmente fue firmar a todas las comunidades (lo que llamó solución) y con esto agravó más los problemas, para ese gobierno y a los siguientes. Cuando veo a políticos con ese grado de seriedad con la temática nuestra; cuando velo que políticos de todos los sectores que nos usan para campañas políticas, entonces concluí que tienen que entrar a discutir los profesionales mapuches, poirque creo que tenemos una capacitación para hablar de igual a igual, por ejemplo: no existe ningún instrumento de fomento productivo en Chile, con pertinencia indígena.

No entendieron la propuesta, pertenecen a otra cultura, a otra formación y no comprenden que ambas culturas se pueden complementar, como usted lo propone.

-Eso fue. Entonces, en el 2008 la Presidenta Bachelet ratifica el convenio 169 de la OIT, se pone en práctica el 2009 y don Héctor, cambia la historia y poca gente se ha dado cuenta. Porque con el 169 a nosotros se nos reconoce como pueblo, la Ley Indígena de 1993 nos reconoció como etnia, que según el diccionario es cultura; en el 2009 se nos reconoce como pueblo y con ello, derechos individuales y colectivos: derecho a la lengua, derechos humanos, a vivir nuestra diferencia e incluso reconocidos por la constitución; derechos a tener cupos parlamentarios…

Y no solo parlamentarios, sino también a elecciones comunales, regionales….

-Justamente. Y todo eso a partir del 2009 y el Presidente Piñera en el 2013 dijo una frase que me llamó la atención pero que pasó inadvertida: “dejaremos la estrategia de la asimilación”. Esa es una tremenda frase de un presidente de la República que reconoce públicamente que la estrategia de Chile era la asimilación. Aquí no estamos buscando culpables. En el año 1959 las Naciones Unidas saca la declaración de la OIT 107, que luego de ver que la mayor pobreza en América latina es rural y dentro de ella los indígenas, recomienda a los estados la asimilación. Pero en 1989 los expertos dicen alto dice que no hay que asimilar porque el mundo indígena tiene derecho a tener sus propias visiones y ritmo de desarrollo y por ello a vivir como tal.

Eso fue en 1989 que coincidió con la declaración de Nueva Imperial.

-Que coincidió porque nuestros dirigentes estaban informados de lo que venía porque en ese año se declara a que todos tenemos derechos a ser diferente. Chile se demoró 18 años en ratificar eso y en el año 2009 se pone en vigencia. El problema que desde ese año, nosotros nos ejercemos ningún derecho, ninguno y eso es motivo de conflicto. Y cuando hablan en esta región que no hay estado de derecho, nosotros decimos no hay estado de derecho. Porque no hay estado de derecho para aquellos que están pidiendo vivir tranquilo, en paz, para desarrollarse. Está bien. Pero tampoco hay estado de derecho para nosotros los mapuches porque njo podemos ejercer ninguno de nuestros derechos. Ahora el intendente quiere someter a plebiscito, a encuestas y preguntas para el reconocimiento de nuestro idioma y eso se ha demorado. Si eso es un derecho. Entonces ¿cómo quieren que no estemos en conflicto? Con eso, podemos ver que desde los años 90 quienes entran a manifestarse fuertemente son nuestros dirigentes sociales rurales con el tema de la tierra. A principios de la década del 2000 entra otros actor, los indígenas urbanos que en el caso mapuches es el 70% quienes tuvieron que salir de las comunidades por la pobreza que tenían y llegan a la ciudad y están viviendo peor. Por eso se levantan y piden dignidad, vivienda, educación, salud, trabajo como cualquier chileno. Por eso hoy el Ministerio de Desarrollo Social atiende a los urbanos y a los rurales en situación de vulnerabilidad.

Pero, a mediados de los años 2000 aparece un tercer actor: los intelectuales mapuches, que son los escritores, historiadores, cientistas políticos, jóvenes que tienen grados como magísteres, doctorados, estudios en el extranjero. Es gente muy importante. La importancia de ellos es que no solo están influenciando en nosotros, sino están estudiando, investigando, recuperando la historia y también influenciando en la juventud chilena que cada día está más indigenista por la fuerte influencia de nuestros intelectuales. Están sensibilizando en torno a nuestro tema porque levantan investigación.

Por eso, a partir del 2010 y en forma posterior al 169 en el 2009, los profesionales mapuches entran con Enama en escena, como un cuarto actor y por eso entramos a sensibilizar a los mapuches y cuando vimos la acogida que tuvo nos constituimos como Corporación a partir del 2013 y con esta orgánica tenemos equipos de trabajo funcionando en Temuco, Concepción y Santiago. Nuestra importancia ahora es que podemos hablar en el mismo lenguaje con cualquier autoridad. Tenemos a personas que se pueden incorporar en cualquier mesa porque tenemos a los profesionales capacitados para ello.

-Ahora podemos hablar en el conflicto cultural, no hablamos del conflicto mapuche porque para nosotros eso es cobardía. Nombrar a un actor es muy injusto. Para que haya conflicto tiene que haber al menos dos. Nombremos a los dos o tres actores. Nosotros pensamos que somos tres: los mapuches, la sociedad civil en general y el estado con sus poderes.

¿Por qué dice sociedad civil?

-El año pasado venía desde mi comunidad y pasaba en Padre Las Casas y sentí una pena, tristeza tan grande y la verdad que también angustia porque estoy muy desgastado tratando de hablar formalmente con la elite regional. Cuando veo que la presidenta de la Multigremial no hace ningún esfuerzo para armar conversaciones con nosotros, los mapuches, para entender qué queremos y cómo juntos podemos enfrentar el tema, porque este es un problema de región. Si tengo un problema con usted nunca lo voy a resolver si sigo solo sin conversar. Resolvamos el problema.

¿Es decir, ella habla de un tema desconociendo el conflicto, desde su propia óptica, desde sus propios intereses?

-Desde sus propios intereses. No sé si lo desconoce o no lo quiere conocer. Yo le he dicho, tu marido fue militar, yo soy militar, es decir, nos podemos entender. Eres esposa de militar como mi señora es esposa de militar. Seré mapuche pero socialmente estamos equilibrados, ¿porqué no podemos conversar?. No sé cuántas veces le he pedido a Gastón Caminondo, el ex presidente de la Sofo, que conversemos formalmente. No. A Marcelo Zirotti lo he visitado no menos de tres veces a la Sofo a conversar, primero cuando asumió para desearle éxito. Nunca me ha podido recibir. Días atrás nos encontramos en la calle. ¡Hola, Hugo, tú tienes un programa en TV, sería muy bueno que me invites a conversar. Perfecto, te espero el martes. Desapareció. No apareció nunca más. Es decir, una rotería, unja falta de respeto, una falta de deferencia enorme.

Discúlpeme. Pero parece que para un sector poderoso, los mapuches les son útiles para algunas cosas: trabajadores, empleados, elecciones, pero por lo mismo que usted señala, no les reconocen que ustedes son un pueblo con derechos, ¿es así?

-Y voy a ir más allá. Me molesta cuando veo represión, más carabineros, ahora piden fuerzas armadas, están pidiendo estado de sitio, inevitablemente me voy para atrás en la historia, para el 72, 73, cuando estas mismas personas pidieron a los militares y después los abandonaron. Entonces los militares y los carabineros hacen el papel de tontos útiles de esta elite que los utilizan para sus intereses y finalmente, después lo desechan, porque esta gente no ha defendido a los militares, para nada. Son así. Siempre están pidiendo la fuerza pública. Le decía al profesor Pinto. Han pasado 135 años en este país, con todo tipo de gobiernos: derecha, izquierda, del medio, militares, de todo, incluido el Partido Comunista (tres veces), reiteradamente han visto, probado (en materia indígena), el tema económico y el tema policial, pero ningún gobierno ha probado el tema político.

Las leyes salen Sr. Alcamán, pero cada una con un atadito y sin profundizar mucho, recortadas que al final, deja todo igual.

-Claro, o peor.

Y revisamos un poco, no se afecta al sector que maneja el poder económico del país…

-Claro. Hace poco (Febrero) se realizó un seminario en Concepción que lo cerró el Sr. Huenchumilla, donde se invitó a dos organizaciones a hablar: a la CAM y a Enama.

Y frente a eso, ustedes, como Enama ¿cómo se sienten frente a la CAM, muy distante o más cerca?

-Le voy a responder: la causa mapuche, que es el ejercicio de nuestros derechos, es común para todos, para la CAM y para nosotros. Hay énfasis: para la CAM la reivindicación territorial, la tierra; para los profesionales es el ejercicio de derechos políticos. Tiene énfasis.  Si tomamos la demanda de tierras, autonomía, autogobierno, reconocimiento constitucional, ejercicios políticos, todos los tenemos como nuestro. Y en esta causa hay dos caminos. Aquellos que dicen –como Llaitul- nosotros no le creemos al estado ni a la institucionalidad, nos han mentido reiteradamente, la Conadi nos mete más en problemas que lo que nos ayuda. Se acabó, nos vamos por fuera.

Otros, como Enama y otros, decimos que queremos creer en la democracia, en la institucionalidad, nos vamos por dentro y para eso hay que usar el diálogo. Para irse por fuera, hay que usar la fuerza.

Obviamente, usted está por el diálogo, pero ¿reconoce entonces, el derecho de la CAM para buscar la fuerza?

-Lamentablemente. Y el alcalde de Tirúa, antes gran dirigente dirigente de los lafkenches, en su página web tiene escrito: estoy contra la violencia porque existen fórmulas más inteligentes y efectivas para lograr nuestros propósitos. Esa declaración de Millabur nosotros la hacemos nuestra. Entonces, la respuesta está en la sociedad y en el poder político, ejecutivo y legislativo tiene dos opciones, la fuerza y el diálogo. A nosotros que estamos por el diálogo, como dicen ahora, no nos pescan; a nosotros que estamos por el diálogo no nos compran tierras, no nos atienden, no nos reciben. Entonces quédense con la violencia. Ellos están validando la violencia, por lo tanto, esto no es un problema del pueblo mapuche. Nosotros como pueblo le damos las dos opciones.

Pero no solo es un problema del poder político, como lo hemos conversado antes, también es una disyuntiva del poder económico, el verdadero poder del país hoy…

-Déjeme darle un ejemplo. El alcalde Becker nos invitó a una fiesta, que se llamó la fiesta de las naciones. Nosotros aceptamos y fuimos en representación del pueblo mapuche. Entonces iban a poner un stand de cada una de las ex colonias, que para nosotros resultó ofensivo porque significa que estoy aceptando el concepto de colonias y preferimos hablar de inmigrantes. Don Héctor, le diré algo muy fuerte: le estoy tomando cierto desprecio al “patriotismo” del chileno. Cuando los chilenos dicen que el 18 de Septiembre es la fiesta de lo criollo y es cosa de remitirse al diccionario; cuando uno le pregunta a un chileno y le dice que se llama Juan Muñoz, le aclara que es de los Muñoz del sur de España. Al final me pregunto ¿quién es el chileno de acá?, casi nadie dice yo soy de acá, soy Muñoz, Pérez y llevamos más de 300 años acá, pero todos quieren ser europeos. Digo, nosotros los mapuches no queremos ser como los europeos, somos de acá y por eso, más encima, nos critican. Vamos a la fiesta de las naciones y llega el día que hay que sacarse la foto oficial. Lo más jóvenes me dicen no vaya. Pero yo Hugo Alcamán, más viejo, estoy por todo lo que sea diálogo. Fui a la foto con mi trarilonko y me pongo al lado de una señora representante de Suiza, conocida, con fundo en Freire, me ubico a su lado y me mira con una cara de desprecio y asco y se fue para el otro lado. Eso ocurrió el 2015. El alcalde Becker estaba tenso, observaba. Se me acercó y me dijo gracias Hugo por no hacer nada… No te preocupes, le respondí. Soy dirigente y tengo que comerme muchas cosas.

Preparamos un stand precioso, teníamos platería, artesanía de buen gusto, de lujo, le pedimos a la Autónoma ayuda para la decoración. Dos días antes me dicen que hubo rechazo porque tienen un stand aparte cuando ustedes son chilenos, así que tienen que estar en el stand de Chile. Es decir, nosotros los mapuches tenemos que estar en stand de los chilenos porque somos chilenos y ellos porque se creen alemanes se ubican en un stand aparte. Finalmente, no tuvimos un stand. A todo esto, el stand de Chile puso una bandera chilena arrugada, unos cultrunes, una cuestión ordinaria y fea. Entonces uno dice: hasta cuando…

 

 

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