10:00 pm - Jueves Octubre 17, 2019

Editorial: Hospital de Temuco y Salud Mental

Claudio Nuñez
Hospital Temuco

Al parecer, nuestro centro de salud que por momentos parece una verdadera clínica privada, requiere con urgencia y al más breve plazo, un rápido chequeo a su salud mental. Es posible que si parte por ahí, se logre terminar con las listas de espera en cirugías, conquistar a más especialistas, hacer funcionar todos sus modernos equipos y no derivar a un alto costo a clínicas y hospitales privados. En fin, con mejor salud mental, nuestro hospital podría ofrecer mejor salud a los habitantes de La Araucanía.

Un temuquense tenía que conseguir una hora de atención de un sicólogo o sicóloga. Daba lo mismo, lo que le interesaba era la calidad profesional. Se lo había pedido el médico que lo atendió en el consultorio en el que está inscrito. Está de más señalar que las horas de la profesional de ese consultorio, estaba sobrepasado y no había posibilidades de atención antes de seis meses.

Preocupado, concurrió hasta el hospital temuquense, donde un pariente trabajaba en una importante oficina del principal centro de salud regional. Llegar y preguntarse por las familias fue uno solo. Cuando el visitante le dijo que necesitaba de su ayuda urgente, el amigo le respondió: lo que quieras, menos hora para un sicólogo.

Según cifras del Ministerio de Salud, la encuesta de Calidad de Vida del 2017 reveló que el 22% de la población asume haber padecido una de estas patologías y durante 2018, solo en el Programa de Salud Mental, se recibieron cerca de 4,1 millones de consultas.

“Es complejo definir lo que es la salud mental. Es imposible separarla de las condiciones de vida, trabajo, jubilación, barrios saludables o de ingresos económicos. Es un problema que excede a los psiquiatras, a los médicos e incluso al sistema sanitario, es un problema que exige de la sociedad una respuesta que no puede ser aislada, si no intersectorial. Si no hay salud mental, no hay salud”, explica el Dr. Luis Ibacache, den un artículo de la revista del Colegio Médico de Chile..

En el último tiempo, han sido recurrentes las noticias en los medios de comunicación y redes sociales sobre suicidios en espacios públicos, como centros comerciales o el metro, y sobre la prevalencia de enfermedades como la depresión o la bipolaridad entre la población nacional, temas de los que antes no solía hablarse con tanta frecuencia.

Pero ¿qué es salud mental?

Depresión, bipolaridad, esquizofrenia, trastornos de personalidad, ansiedad, crisis de pánico, fobias, son solo algunas de las enfermedades de salud mental que se pueden manifestar a través de múltiples síntomas somáticos. En ocasiones, ni el entorno, los profesionales del servicio público o los alcances de cobertura privada logran reconocer estos casos o dar una solución a estos pacientes.

Pero, aquí llegamos a responder las primeras líneas de este artículo: El jefe del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud, Dr. Matías Irarrázaval, en marzo de este año, comentó que “efectivamente los datos no muestran un aumento de las enfermedades mentales, tampoco las tasas de suicidios. Las cifras son claras en relación a eso, pero no significa que estamos bien. No es un aumento de la enfermedad, si no de la necesidad de la población de ser tratada y atendida adecuadamente”.

La Dra. Graciela Rojas, directora del Hospital Clínico U. de Chile, señala, aunque los números se mantengan relativamente estables, no dejan de ser una señal de alerta que no se puede dejar pasar. Los reportes más recientes indican que el 6% de las personas tuvo depresión en el último año; que el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes; que de las atenciones del Programa de Salud Mental del Minsal, 63% fueron a mujeres y de ellas, las que viven en situación de vulnerabilidad tienen entre 5 y 10 veces más de probabilidades de padecer una depresión. Entre los adolescentes, en tanto, se incrementaron las prestaciones entre 2014 y 2018 en 17,3% en el tramo de 10 a 14 años y en 24,9% en el segmento de 15 a 19. En el caso de los adultos mayores, el 1% sufre de demencia; el 7% de deterioro cognitivo y el 11% de trastornos mentales.

La ex ministra de salud, doctora Carmen Castillo, fue la encargada de liderar el proceso que terminó con un documento presentado a fines de 2017. “Había un plan que estaba vigente desde el año 2000 y había muchas nuevas situaciones en base a la Encuesta Nacional de Calidad de Vida para revisar cómo las comunidades estaban enfrentando problemáticas como la depresión, estrés, ansiedad, el consumo masivo de drogas, el alcoholismo, qué hacer con las demencias, con los adolescentes con situaciones de vulneración.

Una vez iniciada la administración del Presidente Sebastián Piñera, comenzó una nueva fase para esta iniciativa, explica el doctor Irarrázaval. “No hemos hecho cambios, es un plan que se consensuó, pero viene la etapa de bajarlo a acciones e indicadores concretos que permitan avanzar con una línea de tiempo y recursos definidos. Es un desafío, porque hay directrices bastante claras y requiere de una implementación para ver cómo impacta en la población”.

Una de las principales metas del proyecto, es precisamente uno de los puntos que se reconoce transversalmente como una necesidad fundamental para mejorar sustancialmente el sistema: el incremento desde el 2-2,4% del presupuesto del Ministerio de Salud destinado este ítem, al 5%.

Vamos llegando al núcleo de esta crisis de salud, que mientras no mejore la salud mental de los chilenos, vamos a mantener niveles de satisfacción de nuestras condiciones de vida, en los márgenes de la vergüenza al comparar el gasto en salud mental del estado chileno y el de países de nuestro mismo continente.

El Dr. Matías Irarrázaval, jefe del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud, ha señalado que una diabetes tiene una buena cobertura, pero un trastorno bipolar, no. Esa disparidad queremos que se revierta desde el punto de vista legislativo, es decir que exista misma cobertura. No es adecuado separar la naturaleza de las enfermedades y hacer coberturas diferenciadas.

Y es este mismo criterio, el que comienza a hacerse fuerte en nuestro Hospital Hernán Henríquez Aravena. Aquí vemos una fuerte lucha por transformarse en un gran centro de atención. Solo veamos su propia definición de Misión institucional: “Somos un Hospital Público, de la Red de atención de la provincia de Cautín, Región de La Araucanía y del sur del país, orientado al manejo de la alta complejidad, con un grupo humano comprometido, que entrega atención centrada en el usuario sobre la base del concepto de Calidad en la atención, y centro formador de trabajadores de la salud”.

Como decirles que nos alegramos que se transformen en un centro de atención de enfermedades de alta complejidad, que reúna a grandes cardiólogos, oncólogos, con una meta urgente: transformarse en el gran centro de salud del sur de Chile y que sea la primera contención de pacientes que buscan la mejor salud en Santiago.

Y es aquí donde aparecen las debilidades. Pese a la formación de sicólogos y profesionales que puedan asumir la tarea para enfrentar la salud mental de los habitantes de esta región, no tiene sicólogos ¿qué ocurre?, ¿dónde está el problema?

Lamentablemente no somos médicos, pero sí estamos atentos a escuchar en los bancos  y en las largas filas de personas que esperan algún tipo de atención –como en urgencias- o de atención en el policlínico o CDT. Lo que vemos son caras largas y con evidentes muestras de desencanto porque no hay atención con alguna especialización.

Al parecer, nuestro centro de salud que por momentos parece una verdadera clínica privada, requiere con urgencia y al más breve plazo, un rápido chequeo a su salud mental. Es posible que si parte por ahí, se logre terminar con las listas de espera en cirugías, conquistar a más especialistas, hacer funcionar todos sus modernos equipos y no derivar a un alto costo a clínicas y hospitales privados. En fin, con mejor salud mental, nuestro hospital podría ofrecer mejor salud a los habitantes de La Araucanía.

 

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giovanna giusti

Ni una víctima más. Ni una de nosotras menos

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