9:47 pm - Lunes Noviembre 18, 2019

Antonia: Que tu muerte no sea en vano

Claudio Nuñez
niña

El suicidio es considerado la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años (OMS, 2016) y un problema de salud pública internacional (OMS, 2001), de hecho se estima que mas de 800.000 personas se suicidan cada año y el 75 % de ellos se producen en países de ingresos bajos y medios (OMS, 2014)

Por Giovanna Giusti

Cada cierto tiempo la prensa nos golpea con la noticia de un suicidio. El año pasado el caso más mediático fue el de Katherine Winter, joven estudiante del Nido de Águilas, que un día de mayo decidió terminar con su vida en el baño de un Starbucks, producto del bullying del cual era objeto.

Esta semana, a pocos días de conmemorarse el Día Internacional de la Salud Mental, en que este año justamente se pone énfasis en la prevención del suicidio, nos enteramos con tristeza del suicidio de una joven temuquense, estudiante de ingeniería comercial que también tomó esta decisión, luego de haber sido abusada sexualmente.

¿Qué lleva a estas jóvenes y a otras y otros jóvenes a quitarse la vida?

Durkheim, sociólogo y filósofo francés a quien llegué hace unos años en mi búsqueda de entender más sobre el suicidio, la delincuencia y la conducta humana, en su principal libro “El Suicidio” señala que no son los individuos los que se suicidan, sino que es la sociedad a través de ciertos individuos. Desde esta perspectiva  entonces podemos entender que los suicidios son fenómenos individuales, que responden a causas esencialmente sociales.

En los casos de Katherine y Antonia estas muertes vienen a mostrarnos algo que sabemos que existe pero que como sociedad evitamos o simplemente no queremos ver. Sabemos que existe el bullying pero evitamos hacerle frente, porque tenemos claro que la responsabilidad de esos actos muchas veces tiene su origen en nuestros propios hogares. Sabemos, pero no creemos que la violencia afecta  mayoritariamente a las mujeres. Sabemos pero no creemos que la violencia se expresa transversalmente, sin distinguir clases sociales o nivel socioeconómico. Sabemos pero no creemos que ciertas conductas arraigadas en el machismo como el constante bullying, las amenazas de desclasificar información personal o un abuso sexual también sean formas de asesinato ya que desencadenan que las víctimas opten por el suicidio.

La o el suicida no quiere matarse, no es que no aprecie la vida como muchos cuestionan al enterarse de estos casos, tampoco un suicidio puede evaluarse como un acto de valentía o cobardía. Lo que la o el suicida no puede, es seguir soportando una realidad que le atormenta y que no es capaz de sobrellevar.

Generalmente asociamos el suicidio a las enfermedades mentales y no es menor que las principales causas o donde exista un riesgo 10 veces mayor es en personas con depresión, trastornos bipolares, drogadicción, alcoholismo y esquizofrenia, el haber sido víctima de acontecimientos que conducen al estigma, a la humillación, o a la vergüenza, también pueden provocar el suicidio.

La muerte de Antonia nos azota como sociedad, no solo por tratarse de una joven bella, llena de vida y con futuro. Nos golpea fuertemente porque sabemos que esta joven violada optó por la muerte porque sabía que no encontraría justicia, porque el terminar con su corta vida para ella era más fácil que enfrentar el dolor y la humillación de haber sido violada. Porque seguramente vio en la muerte un escape a la condena social que la culparía por andar de noche, o de consumir alcohol o drogas, por andar vestida de cierta manera o por irse de una discoteque con un desconocido. Porque, quizás en su desesperación, pensó que la muerte la salvaría de volver a ver la cara de su agresor, o con un sentido altruista creyó que su muerte podría ayudar a que ni una mujer mas pase por lo mismo.

Nos conmueven estas muertes pero no somos capaces de ver nuestra responsabilidad como sociedad. Porque a pesar de todo lo que se ha avanzado en justicia para las mujeres aun siguen habiendo quienes culpen y responsabilicen de una violación, no al hombre causante de esta, si no a la mujer por cómo se comporta o por cómo se viste.

Esto no es más que el producto de un machismo anquilosado en nuestra sociedad, que si bien puede haber disminuido en ciertos grupos sociales o etarios, en algunos hasta hoy se sigue condenando por ejemplo, a una mujer por tener una vida sexual activa, mientras que a un hombre por la misma razón se le trata de macho.

Antonia nos deja una gran lección y una gran tarea. No podemos seguir justificando y normalizando la violencia, ninguna mujer debe ser violentada sexualmente, ninguna mujer que haya sido violada debe temer a denunciar a su agresor y ver en el suicidio la vía de escape más fácil. A toda mujer violada se le debe garantizar justicia y asegurar su integridad ya sea durante el juicio y en el tratamiento que los medios de comunicación le dan a la noticia. No pueden seguir muriendo mujeres por no poder soportar la humillación de ser  ultrajadas, mientras a los violadores se les da el beneficio de la duda y siguen libres.

La prevención del suicidio es tarea de todas y todos y esto incluye entender de una buena vez que beber alcohol, consumir drogas, vestirte de cierta forma o salir con un desconocido no le da derecho a ningún hombre a tomarte por la fuerza. Sin consentimiento es violación. No es No.

 

Single content advertisement top
Filed in
Reflexiones-cristianas

Reflexiones cristianas: El testimonio de Jesús revela el eterno amor divino

piñera corto

SU Excelencia quedó corto…y en apuros

Related posts